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Cuidado con nuestras palabras y acciones

Cuidado con nuestras palabras y acciones. Es algo a tener en cuenta porque influyen en todas las personas que están a nuestro alrededor.

Empecemos reconociendo la importancia de nuestras acciones y actitudes porque influyen en las personas que están a nuestro alrededor: pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo… Hay que tener cuidado con nuestras palabras y acciones ya que influyen en muchos más ámbitos de los que nos creemos. ¿Qué os parece si a continuación vemos una serie de aspectos en los que influyen nuestras acciones?

  • Influyen en nuestro comportamiento. Nuestras acciones influyen en las personas de nuestro alrededor de un modo positivo o negativo, pero no sólo para el que las recibe sino también para el que las lleva a acabo. Puedo llevar a mi hijo al parque y estar empujándolo en el columpio o puedo estar sentado en el banco mirando el móvil. ¿Cómo crees que se siente tu hijo si no le haces caso? Además te estás perdiendo un tiempo precioso de estar con él y disfrutarlo.

A veces nos encontramos en momentos que debemos decidir una acción que no está en consonancia con lo que realmente queremos hacer, el eterno dilema entre el SÍ y el NO. ¿Llamo a mi pareja para preguntarle qué tal le ha ido su primer dia o espero a llegar a casa? ¿Llevo a mi hijo a un cumpleaños que no me apetece ir? Como podemos ver, somos consecuencia de nuestras acciones. Consecuencias que debemos afrontarlas nos guste o no nos guste. Por ello, piensa con el corazón y siente con la cabeza.

  • Influyen en nuestra forma de hablar. Depende de con quién interactuamos y en el contexto en el que nos encontremos utilizamos un estilo o un vocabulario concreto. Es curioso como se nos “pega” la forma de hablar de las personas con las que nos comunicamos más a menudo. Son aquellas personas con las que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Acabas utilizando las mismas palabras, la misma entonación o las mismas expresiones que ellas. ¿Cuántas veces te has sorprendido a ti mismo hablando con tu hijo como un bebé?

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de comunicarnos es la comunicación no verbal como una postura erguida, mirar a los ojos de tu interlocutor o un suave toque en el hombro si tienes confianza con ella por poner algún ejemplo. También es importante preguntar cómo se llama la persona que te está atendiendo al otro lado del teléfono para dirigirte a ella por su nombre y agradecerle su ayuda una vez finalizada la llamada.

  • Influyen en nuestras decisiones. Algunas personas creen tener las ideas tan claras que realizan sus acciones sin tener en cuenta a los demás. Sólo piensan en su propio beneficio sin pensar si sus decisiones afectarán a otras personas, ya sea para bien o para mal. Dejo mi trabajo o apunto a mi hija a una actividad extraescolar para poder tener las tardes libres.

Otros, sin embargo, no son capaces de dar un paso sin consultarlo con sus padres, pareja o asesor. Un ejemplo muy claro es cuando queremos elegir el colegio para apuntar a nuestra hija y lo comentamos con los amigos que ya tiene hijos en los colegios de nuestra ciudad para que nos den su aprobación. Debemos situarnos en un punto medio. Decidir a nuestro favor pero teniendo en cuenta cómo puede afectar mi decisión a los demás.

  • Influyen en nuestra salud. Hartos estamos de ver en los medios de comunicación los estereotipos saludables, los consejos y las indicaciones: hacer ejercicio todos los días, evitar el sedentarismo, beber mucha agua, una copa de vino al día es buena para el corazón… Pero nosotros tenemos la última palabra, somos los que decidimos si apostamos por un vida sana o no. Probablemente si tus padres han practicado deporte o cocinan de forma saludable, tú también lo hagas.

Somos responsables de nuestra salud y la de nuestros hijos. No pretendamos enseñarles que fumar es perjudicial para la salud si ve a sus maestros fumando fuera de la escuela. No les apuntemos a actividades deportivas diciéndoles que hacer deporte es bueno para la salud si nosotros nos pasamos las tardes en el sofá. Nuestro ejemplo es el mejor de sus aprendizajes. Almuerza fruta los mismos días que tu hijo lleva fruta al colegio o acompaña a tu hija a sus clases de natación y nada en el carril de al lado mientras dura la clase.

Después de esto, si estás pensando en cambiar de estilo de vida hacia una vida más saludable te animo a ello. En tan sólo 21 días puedes conseguir hábitos que van a hacerte sentir mejor, como por ejemplo: salir a correr por la mañana, almorzar fruta, reducir la comida precocinada…

  • Influyen en la elección de nuestra pareja. Cuando conocemos a otra persona que “nos gusta”, se genera oxitocina en el hipotálamo de nuestro cerebro, conocida como la hormona del amor. También existe un periodo aproximado de 6 meses en el que nuestro cerebro tiene más facilidad para generarla ya que esta nueva persona que ha entrado en nuestra vida es una novedad y todo es bonito. Si quieres conservar esa chispa del principio de una relación transforma lo común y corriente en algo extraordinario

Desde el primer momento en que conocemos a esa persona “especial” todas aquellas decisiones que tomemos a partir de ese momento desencadenaran en tener éxito o fracaso en nuestro intento por conquistarla. Interesarse por ella, llamarlo por su nombre, ser respetuoso, tener temas de conversación, decir lo que se siente, hacer fácil la convivencia, proponer planes… son algunas de los consejos para tener éxito.  Como curiosidad, ¿sabías que el 70 % de las parejas se han conocido a través de una tercera persona?

  • Influyen en la decisión de tener hijos. Posiblemente sea una de las decisiones más importantes en la vida de las personas adultas porque se trata de traer al mundo a otro ser humano. Las parejas hablan sobre cuántos hijos les gustaría tener y cuándo tenerlos, el nombre que les van a poner, a qué colegio los van a llevar… Todo eso está muy bien pero ¡ojo! Decidir tener un hijo para salvar una relación es un auténtico peligro y un nefasto error.

Existe una opinión bastante popular de que las familias de hoy en día, a diferencia de la generación anterior, sólo tienen uno o dos hijos para buscar la parejita por el gasto económico que ello supone. Pero realmente la decisión de no tener más hijos es porque no estamos dispuestos a renunciar a nuestro tiempo y a nuestro estilo de vida. 

“Para saber quiénes somos tenemos que comprender cómo estamos conectados”.

James Fowler

Nuestro caso es el de madres y padres con hijos y hijas que queremos contribuir a su educación. Una educación que les haga crecer en un ambiente sano y que les ayude a ser mejores personas, a aprender y a adaptarse al mundo que les rodea y, sobretodo, a ser personas felices. Pues bien, creo que ha quedado claro que nuestra conducta es esencial para llevar a cabo nuestro propósito como padres y madres.

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