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Conecta con tu Hijo

¿Qué efectos puedo producir sobre mis hijos?

Aporta o aparta. ¿Qué efectos puedo producir sobre mis hijos? ¿Cómo puedo hacer una sociedad mejor?

La personas formamos parte de una sociedad al estar viviendo en constante contacto, tanto físico como comunicativo. Conociendo el comportamiento de cada individuo conoceremos el comportamiento del grupo.

Como miembros de una sociedad hemos de tener claro que con nuestras palabras y acciones influimos en las personas que están a nuestro alrededor. ¿Qué efectos puedo producir sobre mis hijos? Al mismo tiempo se producen dos tipos de efectos sobre mis hijos que pueden ayudarnos a beneficiar a nuestra sociedad: el efecto multiplicador y el efecto espejo. ¿Los vemos?

Efecto multiplicador

Este fenómeno de influencia de todas nuestras acciones hacia las personas que uno tiene alrededor o viceversa, es conocido como efecto multiplicador. Se trata de un efecto que no sólo se extiende a un primer grado familiar o de amistad, sino que se extiende a los amigos de nuestra pareja, a los amigos de nuestros hijos, a los amigos de nuestros amigos… 

Y cuando hablamos de influencias nos referimos tanto a las buenas como a las malas: tabaco, alcohol, drogas, sedentarismo… Seguro que os suenan frases como estas: “No te juntes con esos compañeros”,  “Es por culpa de los amigos con los que va”, “No estudia desde que le ha tocado esa clase”… Frases típicas para intentar justificar de manera errónea el comportamiento de nuestro hijo o de nuestra hija. De aquí, la importancia de saber elegir a las personas que están a nuestros alrededor. 

Nosotros elegimos a las personas que forman parte de nuestro mundo y de nuestra vida pero al mismo tiempo somos elegidos por otras personas para formar parte de ellas. Como personas que formamos parte de una sociedad, el poder de las redes sociales nos puede convertir en un motor para influir en los demás de manera positiva pero también de manera negativa. Es lo que denominamos “influencer”.

Un “influencer” es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y su presencia e influencia en las redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Dicho de otra manera, es una persona con credibilidad sobre un tema que tiene influencia en las redes sociales. Pero recordemos una cosa: estamos hablando de redes sociales desde el punto de vista sociológico, no hace falta Internet. 

Me refiero a esa persona referente que tenemos en la escuela, en el trabajo o en nuestro equipo deportivo. Esa persona a la que todos preguntan, esa persona en la que todos se fijan cómo viste, qué coche lleva o qué opina sobre ciertos temas. Y cuidado, porque esa influencia se puede convertir en poder.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Tío Ben  (Spiderman)

Lógicamente es inevitable que las personas se asocien y se junten teniendo en cuenta sus intereses, sus gustos y sus motivaciones, dando paso a la creación de las redes sociales. Debemos tener en cuenta que las redes sociales son creadas con un objetivo concreto (por ejemplo, para promocionar la venta de un producto como puede ser un robot de cocina) o de forma natural (por ejemplo, el grupo de padres y madres de la clase de vuestra hija). Pero ambas redes sociales, las creadoras con un objetivo concreto y las creadas de forma natural, tienen una propiedad en común: la difusión de la información.

Seguro que conocéis la regla de las 6 personas. Según esta teoría podemos llegar a contactar con cualquier persona del mundo siguiendo una cadena de no más de 6 personas. Seguro que alguna vez has jugado con tus amigos a intentar “conocer” a alguna persona famosa. En los años 60, el psicólogo americano Stanley Milgram envió un fajo de cartas a una pequeña ciudad del centro de Estados Unidos. Allí reunió a un grupo de personas y les dijo que tenían que hacerles llegar su carta por correo a una persona que no conocieran pero a través de un amigo de dicha persona. Con toda la información que recabó, sacó la media de conexiones entre el emisor y el destinatario final obteniendo el número 6.

Años más tarde, el sociólogo canadiense Duncan J. Watts hizo la misma investigación pero sustituyendo el correo tradicional por el correo electrónico y, realizando dicho experimento, no sólo en un país, sino abarcando a todo el mundo. Contra todo pronóstico, también obtuvo como media de conexiones el número 6.

Si la media para conectar con cualquier persona del mundo te parece un número muy bajo, aún te parecerá más fascinante que en la era actual en la que vivimos, esta era de las nuevas comunicaciones, de Internet y de las redes sociales, estos eslabones de la cadena se podría reducir a tan sólo 3 personas.

A nivel personal, este año se ha organizado una cena de todos los alumnos y alumnas de mi quinta.  La verdad que es una iniciativa muy buena porque tenía ganas de ver a mis antiguos compañeros y compañeras de clase. Hay personas que siguen siendo mis amigos, otros que suelo ver de vez en cuando pero otras personas hacía años que ni las había visto ni sabía nada de ellas. Según lo que hemos estado viendo, en teoría todos seguimos conectados de algún modo u otro pero, ¿hubiera sido fácil o simplemente posible contactar con todos ellos enviando cartas o correos electrónicos?

A nivel profesional, es curioso que cuando entras a trabajar de interino en el cuerpo de Maestros vas pasando por diferentes escuelas hasta que apruebas las oposiciones y sigues de un lado a otro hasta que finalmente te mantienes en un colegio con tu plaza definitiva como funcionario de carrera. Pues bien, durante todos estos años de interino conoces una media de 25 compañeros por curso y cuando ya estás en tu plaza, todos los cursos tienes algún compañero o compañera nuevo. Haced vosotros mismos los cálculos de con cuántas personas puedes llegar a conocer e incluso coincidir en tu vida laboral como maestro.

Hace bastantes años hice una escapada de verano con tres amigos para hacer deportes de aventura en la zona de los Pirineos. Llegamos bien entrada la tarde a nuestro apartamento y a la mañana siguiente nos dirigimos al centro de recreo. Aparcamos el coche, cogimos las mochilas y nos dirigimos al punto de encuentro con los monitores. Pues bien, antes de empezar la actividad me encontré con una compañera de carrera de la universidad que no había vuelto a ver ni a saber de ella desde que nos graduamos. Lógicamente nos saludamos, nos preguntamos por nuestras vidas y continuamos cada uno por su camino. Desde ese encuentro, nunca más la he vuelto a ver.

Efecto espejo

Tú eliges con quien te conectas y tú decides si copias o no copias. Pensemos en el efecto espejo. Existen millones de neuronas de nuestro cerebro que copian las emociones de los demás, de ahí su nombre de neuronas espejo. Por este sencillo motivo es importante despertar a nuestros hijos con alegría y buen humor o saludar cada mañana a nuestros compañeros de trabajo con una sonrisa, llamándolos por su nombre. Por un lado, nuestra alegría y nuestra sonrisa se van a contagiar y, por otro lado, la otra persona se va a sentir importante porque al sonreirle y decirle su nombre demostramos que nos interesa. Recuerda que tu rostro es el rastro que dejas.

Esto me suele pasar mucho por los pasillos del colegio. Todos las mañanas cuando entro en la escuela hago el mismo ritual porque me cruzo normalmente con los mismos compañeros: “Hola…”, “Buenos días…”, “Bon dia…”, “¿Todo bien?” Lo mismo me ocurre cuando me cruzo con un alumno o alumna. Le saludo y le digo su nombre, aunque yo no le imparta clase. Automáticamente este alumno o alumna me sonríe, me choca la mano, incluso le dice sorprendido a algún compañero: “¡Sabe mi nombre y no es mi maestro!”.

No podemos negar que una sociedad está formada por la suma de las personas que la conforman. Por tanto, si llegamos a conocer el comportamiento de cada individuo como tal, conoceremos el comportamiento del grupo a todos sus niveles: vida personal, educativa y empresarial. Si tenemos en cuenta que somos capaces de producir estos dos efectos (multiplicador y espejo) podemos favorecer a construir una sociedad mejor. Un grano de arena no es nada pero millones y millones de granos de arena forman un desierto. ¿Te apuntas?

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