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Reflexión en este tiempo de cuarentena

¿Somos conscientes de lo que estamos pasando? ¿Cómo nos está afectado estar en casa? ¿Qué tiene de especial el número 40?

¿Somos conscientes de lo que estamos pasando? Es la primera de las preguntas que me obliga a hacer una reflexión en este tiempo de cuarentena. Con la aparición y extensión del coronavirus, estamos viviendo una situación desconocida para todos, que nos ha venido grande y para la que no estábamos preparados. Nos llegaban noticias de China y de Italia pero eso no iba con nosotros. Decretado el Estado de Alarma empezamos a creernos que la cosa iba en serio. Una medida extraordinaria que ha contado con dos prórrogas de 15 días, de momento. 

¿Cómo nos está afectado estar en casa encerrados? La medida más dura que nos ha tocado cumplir es la obligación de estar en casa, una cuarentena, un confinamiento en nuestro domicilio para prevenir la expansión del covid-19. Estar en casa nos ha obligado a cambiar ciertos hábitos de nuestra vida, a establecer normas y rutinas diferentes. Tanto tiempo en casa nos da para hacer muchas cosas. Ahora tenemos que ocuparnos de la casa, de los niños, de nuestro trabajo y disfrutar de nuestro tiempo de ocio. 

¿Qué tiene de especial el número 40? 40 días de Cuaresma, desde Miércoles de ceniza hasta Jueves Santo; los mismos que duró el Diluvio Universal; 40 años que pasó Moisés en el desierto guiando al pueblo israelita hacia la tierra prometida; Mahoma tenía 40 años cuando tuvo su revelación; aniversarios sorpresa por cumplir 40 años; la crisis de los 40; Alí Babá y los 40 ladrones; y Los 40 principales. A parte de tratarse de un número muy usado en diversas religiones, está relacionado con la toma de decisiones y la planificación para alcanzar con éxito las metas propuestas.

“La cuarentena, en medicina, es un término para describir el aislamiento de personas o animales durante un período de tiempo no específico como método para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad o una plaga.”

Wikipedia

Aumento del tiempo de exposición a la pantalla

En una familia media disponemos de todos los dispositivos habidos y por haber. Parodiando a Francisco de Quevedo, “Érase un hombre a un móvil pegado”, en estos días de estar en casa utilizamos todos estos dispositivos digitales. Ordenador para trabajar (teletrabajo), móvil para comunicarnos (hemos pasado de enviar mensajes a llamar y de llamar a la videollamada), tableta para jugar (multitud de recursos) y televisión para distraernos (Netflix, Prime Amazon…). 

¿Y qué ocurre en las familias que no disponen ni de Internet? ¿Pueden sobrevivir? Nos olvidamos que hace 20-30 años teníamos solo tres o cuatro canales de televisión, una radio y con suerte un teléfono fijo en casa. Como hacemos ahora en casa, también jugábamos con las muñecas, a juegos de mesa y a la videoconsola. Además, leíamos libros, dibujábamos en folios en blanco y los coloreábamos.

Aumento de las compras

Pese a que está garantizado el abastecimiento de productos básicos, nos volvimos locos en las primeros días del Estado de Alarma. Las imágenes que nos llegaban eran más propias de Venezuela o de La habana que de un país Europeo. Llevamos el carro lleno porque hacemos las 5 comidas en casa. Nuestros hij@s no se quedan en el comedor, no comemos en casa de nuestros padres ni salimos a cenar el sábado por la noche. Y eso se nota en el tíquet de la compra.

En las compras por Internet ha aumentado la compra de artículos de gimnasia o de libros. Eso, si tienes suerte de que el producto que te interesa no está agotado. Curiosamente, se ha disparado la compra de libros de realización personal: desde libros de autoestima hasta libros de cocina. Y hablando de cocina, hemos pasado de freír un huevo y hacer una ensalada a hacer una caldereta de arroz y pedirle a nuestra madre la receta de ese postre tan bueno que hace.

Cambio del modo de trabajar

Dejando de lado el tema de los ERTE, autónomos y despidos, profesionalmente nos hemos tenido que adaptar a esta nueva situación. El impacto económico que estamos sufriendo se agravará en el futuro próximo. Si tienes que salir de casa para trabajar debes tomar unas medidas específicas de seguridad. Puede que te hayan cambiado el horario o incluso, las tareas que estabas realizando hasta ese momento. ¿Y qué pasa con los hij@s si sus padres y madres trabajan?

Si te ha tocado el teletrabajo, también está lleno de novedades. Este modo de trabajo, junto con vivir de alquiler sin comprarse una casa,  también es un aspecto “moderno” en nuestros tiempos, aunque cada vez se está poniendo más en práctica. ¿Cómo compaginar el teletrabajo con el cuidado de los hij@s si pasamos las 24 horas con ellos y hay que atenderlos? Es posible que a partir de ahora se valore más la conciliación familiar y se dé un paso para mejorarla.

Aprendizaje en valores

Ha tenido que venir una pandemia a nivel mundial para valorar a ciertos profesionales o para darnos cuenta de lo grandes que son esas pequeñas cosas del día a día. Ese paseo por el parque con nuestros hij@s, esa salida en bicicleta los domingos por la mañana, esa cerveza en la terraza bajo el sol o esa sobremesa los domingos después de la comida familiar. Ahora  nos da alegría hasta bajar a la calle a tirar la basura o pasear al perro. 

Agradecemos a los sanitarios, a los cuerpos policiales y al personal de los supermercados su labor hacia los ciudadanos arriesgando sus propias vidas y renunciando a su vida en familia. Junto con con nuestros hij@s, salimos al balcón a aplaudirles, colgamos carteles de agradecimiento y hacemos vídeos para darles ánimos y hacerles sentir que no están solos. Son nuestros superhéroes y superheroínas actuales. No los olvidemos cuando pase todo esto.

La relación con nuestos hijos/as

Hemos tenido que compaginar el papel de padres/madres con el papel de maestr@s y compañer@s de juegos. Tenemos que cuidarlos y atenderlos, enseñarles lengua y matemáticas y distraerlos con juegos y manualidades. Por suerte, hay muchos niñ@s que ahora, justo por estar encerrados en casa, están disfrutando de sus padres y madres. Algunos, por el contrario, no pueden ver ni disfrutar de sus padres por la restricción del régimen de visitas.

¿Cómo lo llevan ell@s? No van al colegio, pero les toca hacer muchos deberes. ¿Qué son 2 meses en 10 años de escolaridad obligatoria en un niñ@? No juegan con sus amigos, ven demasiado la televisión y se aburren con frecuencia. Lo más importante es crear unas rutinas-horarios, establecer normas y darles tiempo para enseñarles a desarrollar su creatividad, a favorecer su imaginación y a desarrollar su autonomía.

Como en todas las experiencias de la vida tenemos que aprender de ellas. De esta pandemia y confinamiento en casa tenemos que extraer un aprendizaje para aplicarlo cuando todo esto acabe. Por eso te planteo tres simples preguntas ¿Qué es lo primero que harás cuando puedas salir a la calle? ¿Cómo ha cambiado tu relación con los demás? ¿Qué hábitos o rutinas vas a mantener? Piénsalo. Cuidate y cuida a los tuyos. Y como diría Celtas Cortos: “Nos vemos en los bares”.

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