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Conecta con tu Hijo

Un Gran Mundo lleno de Imaginación

El mundo de la imaginación no debería ser exclusivo de los niños. Los adultos también debemos imaginar y compartir el mundo de nuestros hijos.

Los niños suelen distraerse con poco. A pesar de ello, estamos acostumbrados a comprar de forma exagerada juguetes, libretas, lápices, juegos… para que se jueguen con algo y no nos molesten. Tal cantidad de juguetes y juegos provoca que que no aprecien lo que tienen y que llamen aún más nuestra atención. Por ello debemos aprender a comprar y aprender a jugar con ellos. Recuerdo que mis padres me cuentan a veces que ellos solo tenían un juguete y que lo cuidaban como si fuera un tesoro. Mi madre tenía un muñeca, sí, solo una. Mi padre se hacía un coche con una lata de anchoas. Los niños y niñas de hoy en día no hace falta que tengan un juguete muy moderno con mil funciones. Como nos hacía ver un famosos anuncio de Limón & Nada, un palo de madera puede hacer feliz a un niño.

Cuando estoy sentado en la terraza de casa de mis padres me gusta observar como mi hija y mi sobrino juegan. Son capaces de estar desde que se levantan hasta que se acuestan sin parar. Parece mentira que esos cuerpos tan pequeños puedan almacenar tanta energía. Pese a lo que he escrito en el apartado anterior, ellos tiene un cajón lleno de juguetes, las bicicletas, los patinetes… y no porque yo sea de comprarles muchas cosas, si no porque si todos compramos una “cosita”, lógicamente se juntan con muchas “cositas”.

La cuestión es que me encanta ver como se inventan una serie de juegos con cualquier juguete. Compran y venden toda serie de artículos en su pequeña tienda, con su dinero, su horario y las típicas conversaciones de supermercado. Construyen un puente con un patinete para que su abuelo pueda pasar sin pisar las flores. Hacen circuitos con las bicicletas donde unos semáforos les marca cuando pueden pasar o cuando no. Inventan sus propias reglas en juegos de mesa para acabar ganando siempre. Montan la casita de muñecas de su tía con un estilo poco convencional. Todo ello con IMAGINACIÓN.

“El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.”

Federico Nietzsche

¿Y por qué los adultos perdemos esas ganas de imaginar si el ser humano es imaginativo por naturaleza? La imaginación es una fase normal del desarrollo en la etapa infantil, la cual se va perdiendo a medida que nuestro cerebro se vuelve más maduro. Llega un punto en que nos conformamos con lo que tenemos. Día tras día vamos entrando en nuestra zona de confort y nos olvidamos de imaginar. Y gran parte de culpa la tiene la televisión, los videojuegos y los deportes de masa. Pues bien, si quieres salir de esta monotonía piensa que si algo quieres que se haga real primero lo tienes que imaginar. El mundo de la imaginación no debería ser exclusivo de los niños, por eso Peter Pan nunca quería llegar a ser mayor. Los adultos también debemos imaginar y compartir el mundo de nuestros hijos.

A partir de todo esto, es innegable que nosotros, como padres, madres y docentes, desempeñamos un papel muy importante en el desarrollo cognitivo de nuestros hij@s. Debemos dejar y potenciar que imaginen:

  • Dejar que abran su mente para que no se cierren a las normas de uso.
  • Guiar para encontrar soluciones, no se lo demos todo hecho.
  • Buscar formas diferentes de jugar sin imponer las reglas de juego.
  • Pensar en otras utilidades de los aparatos y utensilios que tenemos en casa.
  • Potenciar sus hábitos de lectura y compartir con ellos esas historias.
  • Inventar cuentos por la noche antes de ir a dormir.
  • Dejar que se aburran un rato, seguro que piensan como divertirse.
  • Realizar talleres con colores, pinturas, acuarelas…
  • Limitar la televisión y los videojuegos.

Dejar que nuestros hij@s imaginen es fundamental para que mejoren su capacidad de crear cosas maravillosas e innovar, para hacer realidad sus sueños, para permitirles potenciar su talento, para ver las cosas desde otro punto de vista, para desarrollar su memoria, para favorecer su autoeficacia, e incluso para aprender a empatizar con los demás.

En definitiva, es tan fácil que sólo tienes que utilizar tu propia imaginación para potenciar la suya. Disfrázate por casa, encuentra animales salvajes dentro de su habitación, haz sonidos raros y otras voces cuando hables, pregúntale cómo haría las cosas… Cualquier cosa divertida y fantástica que se te ocurra te va a servir para que imagineis juntos.

Recuerda que estos aprendizajes de vida son para que mejores y crezcas como persona. Pero no olvides el valor de transmitirlo a tus hij@s porque son las personas que más te importan y debes prepararlas, ya no para el futuro, sino para el presente.

Maestro de Educación Primaria y Educación Física.

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