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22 Claves para llevar a cabo el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje

¿Cómo seguirle el paso al cambio educativo? De las causas de esta crisis socioeducativa en la que estamos inmersos, determinadas por 9 factores globalizadores, surge un nuevo concepto que se está dando a conocer llamado aceleración acelerada o aceleración del cambio.

Dicho de otra forma, las escuelas fallan a los alumn@s porque el sistema no puede seguirle el paso a la evolución. En el contexto de la aceleración acelerada, lo que hoy parece novedad, en menos de dos años podría ya ser obsoleto. La buena noticia es que los niñ@s parecen estar programados para seguirle el paso a los cambios; la mala noticia es que no todos los maestros, familias, escuelas y hogares lo están.

Por ello, compartimos contigo 22 claves sencillas y prácticas muy efectivas para poder llevar a cabo en la vida cotidiana y en el proceso enseñanza-aprendizaje de nuestros hij@s y alumn@s.

  1. Ama lo que haces y para quien lo haces. Procura que cada acción que lleves a cabo esté repleta de amor y afecto hacia el educando.
  2. Pon mucho cuidado en lo que dices y cómo lo dices. Cada palabra o gesto suma o resta. Las órdenes son tan ineficaces como las súplicas.
  3. Haz uso de la empatía. Ponte en el lugar del educando, sin confundirte, ya que no debes ser empáticos con conductas inadecuadas o reprobables.
  4. Muéstrate tal y como eres. Apóyate en tus propios errores para educar a tus hij@s. Significa mucho decirle que a ti también te pasó lo mismo y cómo lo solucionaste.
  5. Espera siempre lo mejor. La fórmula de atribuir una virtud o cualidad a quien no la demuestra funciona a la perfección.
  6. Ten fe en la capacidad y voluntad del educando. De los errores se aprende. Cambia “no puedo hacerlo” por “¿cómo puedo hacerlo?”.
  7. Busca algo bueno del educando y lo encontrarás. Conviértete en descubridor de lo más valioso que tenga cada uno, que sienta que te importa como persona.
  8. Actúa con firmeza, establece límites y di ¡NO! cuando sea necesario. Este es el camino para formar personas con voluntad y autodisciplina, capaces de ponerse sus propios límites y estar bien preparados para la vida.
  9. Evita los castigos, no son eficaces y existen mejores alternativas. Información sobre las consecuencias, la propia experiencia, sugerencia de conductas positivas, muestras de apoyo, creer en sus aptitudes…
  10. Permite que el educando sufra las consecuencias de sus errores y aprenda de ellos. Pagar las consecuencias nos educa. Deja que el educando pague ese precio, pero no le des a entender que disfrutas con ello.
  11. Educa en responsabilidad porque significa educar en la toma de decisiones. Pon atención a sus esfuerzos, dile la satisfacción y el orgullo que te produce, premia sus esfuerzos, comparte sus tareas, anímale a tener opiniones y control sobre sí mismo.
  12. Interviene lo justo y deja que entre herman@s aprendan a solucionar sus propios conflictos. Interviene sólo cuando pierdan el control de sí mismos. La intervención debe ser inmediata, acompañada de unas palabras breves y claras que dejen patente que te importan l@s dos por igual.
  13. No tuteles diciéndoles en cada momento lo que deben o no deben hacer. Con ello estás impidiendo que en un futuro se desarrolle de forma integral y positiva y se convierta en un niñ@ decidido, capaz, seguro de sí mismo y autónomo, bien preparado para la vida.
  14. No adoptes las mismas actitudes infantiles que tus hij@s. Si pierdes los estribos cuando te sientes desbordados ante un conflicto con ell@s debes mostrar madurez y control mediante una actitud de serenidad y calma.
  15. Empieza a educar de forma inteligente desde la cuna. El carácter y los hábitos se forjan desde la infancia con la finalidad de transmitir una educación de calidad, de acuerdo a los intereses de nuestros hij@s.
  16. No dudes en reconocer los errores cometidos si has fallado como educador. Una vez reconocido, busca el por qué y planifica otras medidas de actuación para solucionar el problema.
  17. Considera a cada niñ@ como un ser único e irrepetible. Resérvale un tiempo para él o para ella, que tenga la sensación y convicción de que aprecias su diferencia y su personalidad.
  18. Escucha, dialoga y sé empático. Transmite la idea a tu hij@ y alumn@ que puede hablar contigo de cualquier tema que le interese o preocupe.
  19. No improvises. Planifica y diseña toda la intervención educativa. Propicia la colaboración entre el educando y el educador. Anticipa los problemas que puedan surgir y cómo resolverlos. Ten en cuenta las palabras y recursos empleados para elevar el autoestima.
  20. No dejes de educarte, estar al día, e incluso autoevaluarte con frecuencia. Cuando piensas que sabes mucho sobre los niños y adolescentes y sus reacciones, llega un crío de cinco años y te da una lección. Nunca dejes de formarte como persona.
  21. Educa y desarrolla la facultad intelectual, pero también la moral y social. El fin último de la educación debe ser que la persona tenga buenos modales, respete las norma de convivencia, desarrolle su vocación de hacer el bien y viva feliz.
  22. Ten en cuenta que la convivencia familiar es un factor determinante en el futuro educativo del ser humano. Es esencial que la convivencia familiar sea ejemplar, que sea el motor de propulsión hacia una experiencia maravillosa donde el hogar sea una escuela de vida.