¿Cuál es la diferencia entre crisis y globalización?

Estos nueve factores globalizadores son los que van a marcar nuestro futuro más cercano y donde las familias y docentes van a tener que estar mejor preparados para orientar y ayudar a sus [email protected] y [email protected]

Lo que nos está aconteciendo en las últimas décadas en materia de educación no es una crisis, es una globalización. ¿Y cuál es la diferencia? Como bien argumenta Sergio Fernández (emprendedor, conferenciante y formador), es que la crisis desaparece, pero la globalización se queda. Se queda por el simple hecho que los sistemas, procedimientos, idealismos y actitudes educativas se han quedado anticuadas en la actualidad y necesitan de un cambio. No hemos evolucionado.

Podríamos compararnos con el campo de la medicina: si un médico de hace 50 años entrara en un quirófano del siglo XXI no sabría operar a sus pacientes. Sin embargo, un maestro de hace 50 años podría dar una clase en una aula actual.

Es por ello que he sintetizado esta globalización en nueve factores globalizadores que van a marcar nuestro futuro más cercano y donde las familias y docentes van a tener que estar mejor preparados para orientar y ayudar a sus [email protected] y [email protected] Estos nueve factores son:

  1. Civismo. Abarca otros conceptos como compromiso, integridad, lealtad, honradez, etc. Todo ello conduce hacia una esencia que no existe prácticamente en nuestra sociedad: el respeto. Este valor es el eje fundamental para desarrollarse como persona y convivir en una sociedad plural. Y no me refiero únicamente a respetar a los demás, sino que la sociedad ha llegado a un punto que no se respeta ni a sí misma.
  2. Educación escolar. Gran parte de los contenidos y competencias que se trabajan a nivel escolar no tienen coherencia con la realidad en la que vivimos. La sociedad cree que quizás tan sólo los contenidos matemáticos, gramaticales, culturales o lingüísticos son los verdaderamente importantes. Debemos impulsar planes de actuación, metodologías, contenidos y sistemas de evaluación para que dicha educación no se estanque, con la finalidad de conseguir concordancia con las necesidades socio-educativas actuales. Por otra parte, se ignora la importancia de educarse como ser íntegro. El individuo tiene que determinar cuales son sus aficiones, sus talentos, sus valores, sus creencias, sus límites, etc. Ya que este tipo de educación es la que realmente te permite desarrollarte como persona. Y en consecuencia, saber quién eres.
  3. Ignorancia. Tan sólo se visualiza desconocimiento en ámbitos esenciales de la vida real por no realizar una formación continua. Al estar arrastrados por el ritmo de vida que llevamos y por la influencia de las personas con las que nos relacionamos, se ignoran ámbitos esenciales de la vida: educarse en valores, adquirir el equilibrio emocional, beneficiarse de los hábitos, formarse con perspectiva de futuro, aprender a comunicarse, convivir con responsabilidad, etc.
  4. Consciencia. O visto desde la otra cara de la moneda, inconsciencia sobre las consecuencias de las decisiones que se toman a diario. Desde comprar una vivienda, tener [email protected] o incluso elegir el colegio al que van a asistir estos. ¿Te has preguntado por qué tu [email protected] asiste a la escuela? ¿Para qué te levantas todos los días?
  5. Futuro académico. Se ha terminado estudiar sin un motivo, sin pasión, sin metas. Ahora debemos preguntarles a nuestros [email protected] o [email protected] qué les hace felices y en consecuencia encontrar su misión de vida. A partir de ahí, debemos dirigir su formación académica. ¿Y sabes por qué? Porque la cultura laboral ha cambiado, y si sigues las sendas de los últimos 20 años, cuando los jóvenes de hoy en día terminan sus estudios y formaciones profesionales, tan sólo ven un desierto de oportunidades laborales.
  6. Paradigma laboral. Una vez conseguida la línea de formación académica se deberá trabajar por proyectos, definiendo unos objetivos a alcanzar y que te permitan conseguir unos resultados. Además, debemos ser conscientes de que “papá estado” en poco tiempo dejará de ser el que se encargue de cada uno de nosotros: seguridad social, ayudas sociales, becas, prestaciones por desempleo desorbitadas, pensiones por jubilación, etc.
  7. Financiación. La mayoría de las familias saben lo que significa administrarse económicamente, pero muy pocas lo llevan a la práctica. Gran parte de la población vive a través de créditos, tan sólo utiliza deudas “malas”, desconoce los diferentes tipos de ingresos que existen… Y en consecuencia, sobreviven mes a mes. Lamentablemente esto lo duplicamos erróneamente a nuestros [email protected] o alumnado sin ser conscientes de ello. Se desconoce el término educación financiera porque sencillamente no saben administrarse. Necesitamos un cambio que se produce al pasar de vivir mensualmente a crear un colchón de seguridad (cantidad de dinero disponible para poder vivir sin ingresos durante un tiempo determinado).
  8. Oportunidades. Anclados a los patrones del pasado, pasamos por alto las múltiples oportunidades que nos ofrece el futuro. Al tener acceso a todo tipo de información con tan solo un clic, podemos ayudarnos y asentarnos en diferentes sectores internacionales y servir a decenas de países, incluso desde tu casa. El problema es que la sociedad no está educada para ello.
  9. Honestidad. Hay que ser conscientes de quiénes somos, de dónde estamos y a dónde queremos llegar. En muchas ocasiones, cuando le preguntas a la gente “¿tú quién eres?”, recibes como respuesta un nombre, unos apellidos y un número de DNI. ¿Crees que eso es saber quién eres? No. Saber quién eres es determinar cuáles son los valores que rigen tu vida a la hora de tomar decisiones, cuáles son tus motivaciones, tus aficiones y tus creencias. Para ello, no debes preguntarte qué es lo que esperas de la vida, si no más bien, debes preguntarte qué espera la vida de ti.

Es una realidad, viene un “tsunami”, por no decir que ya estamos inmersos en él. Una realidad en el que nuestros [email protected] y [email protected] van a verse desbordados si no los preparamos y educamos hoy para que puedan desenvolverse en el mañana.