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Cómo Saber si mi Hij@ tiene Dificultades de Aprendizaje

Si a tu hijo no le va bien en la escuela y no es capaz de aprobar los exámenes es posible que tenga dificultades de aprendizaje. ¿Sabes cómo le puedes ayudar? Desde casa puedes seguir unas sencillas estrategias para favorecer su aprendizaje y que no se frustre con sus actividades escolares.

Aunque ahora entraremos más en detalle, podemos detectar que nuestro hijo/a tiene dificultades de aprendizaje cuando detectamos que desarrolla una serie de patrones o comportamientos en la comprensión, en la lectura, en la escritura, en la competencia matemática, en la literalidad o en la percepción temporal.

Como maestro-tutor dentro del aula me encuentro con algunas situaciones en las que no comprendo qué está pasando con alguno de mis alumnos. Esas situaciones en las que se te queda mirando como si hablaras en chino o aquellas en las que me sorprende una serie de comportamientos que no son propios de su edad. Estoy hablando de cuando un alumno/a no comprende las instrucciones que le doy, cuando no asimila la información que le digo, cuando no escribe o no lee bien una palabra o cuando realiza mal una operación muy sencilla.

Son esos momentos en que me planteo si estoy haciendo bien mi trabajo. Por eso paro a reflexionar sobre lo que está pasando. Hablo con el niño/a para intentar comprender qué le está pasando. Después intento reunirme con sus padres. Finalmente pido ayuda al orientador/a y a los maestros especialistas para poder dirigir su enseñanza antes que sea demasiado tarde: una buena prevención puede evitar daños mayores.

Después de esta evaluación inicial nos podemos encontrar con que el alumno/a presenta una serie de dificultades de aprendizaje.

¿Qué significa tener dificultades en el aprendizaje?

Según la National Joint Committee on Learning Disabilities: «Las dificultades de aprendizaje son un término genérico que se refiere a un grupo heterogéneo de trastornos, manifestados por dificultades significativas en la adquisición y uso de la capacidad para entender, hablar, leer, escribir, razonar o para las matemáticas.”

¿Por qué sucede esto?

Estos trastornos son posiblemente debidos a una alteración del sistema nervioso y pueden perdurar durante toda la vida. Estas dificultades de aprendizaje se pueden presentar relacionadas con algún tipo de discapacidad (déficit sensorial, retraso mental, trastornos emocionales severos…) o con influencias externas (diferencias culturales, educación insuficiente o inadecuada…).

¿Cómo puedo detectar si mi hijo/a tiene dificultades de aprendizaje?

Lo primero de todo es aconsejable que hables con el maestro de tu hijo/a y le pidas ayuda a los especialistas. Sin embargo, existen una serie de patrones o comportamientos que como padres y madres tenemos que estar atentos:

  • Dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.
  • Problemas para recordar lo que le acaban de decir.
  • Dificultad para dominar las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática.
  • Dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda. Puede escribir las letras, las palabras o los números al revés.
  • Descoordinación al caminar, al correr o al sujetar cosa con la mano.
  • Facilidad para perder su material escolar o sus juguetes.
  • Dificultad para entender el concepto de tiempo. Confunde “ayer “ con “hoy” o “mañana”.
  • Tendencia a enfadarse o entusiasmarse con cierta facilidad.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a si tiene dificultades en el aprendizaje?

Estas dificultades se pueden presentar en distintos ámbitos del aprendizaje. Debemos actuar de un modo u otro, siguiendo una serie de pasos o estrategias dependiendo del tipo de dificultades a la que nos enfrentamos: aprendizaje de la lectura (dislexia), de la escritura (disgrafía) o del cálculo matemático (discalculia). Pero existen una serie de estrategias que son comunes para todos estos ámbitos y que ayudaran a nuestros hijo/as:

  • Acércate y mírale a los ojos para asegurarte que te está prestando atención.
  • Indícale las instrucciones de una en una, siempre de forma simple, concreta y positiva. Si son actividades largas es conveniente dividirlas en actividades más cortas.
  • Las explicaciones deben ser motivadoras y que favorezcan su participación.
  • Supervisa, revisa y refuerza constantemente su trabajo.
  • Ten una actitud positiva ante cualquier tipo de evaluación. Piensa que si has ayudado a tu hijo/a a prepararse bien el examen lo normal es que consiga una buena nota.
  • Establece pequeños objetivos realistas que se puedan alcanzar a corto plazo para conseguir un objetivo más grande al final del curso.
  • Valora su esfuerzo con un mini-premio después de conseguir un mini-objetivo. No es preciso que sea algo material, a veces con un halago o un reconocimiento delante de los demás es suficiente. También es interesante que acuerdes con él cuáles van a ser esas recompensas.
  • Anota en una lista todos estos éxitos conseguidos y revísala de vez en cuando para que el niño/a sea consciente de todo lo que está consiguiendo.
  • Aprender de los errores es muy importante, no sólo para niños con dificultades de aprendizaje. Se debe buscar la causa del error para solucionarlo y valorarlo en su medida justa, ya que cometer un error no significa que siempre se vaya a cometer el mismo.

De este modo ya puedes ayudar a tu hijo/a a seguir adelante con su aprendizaje en el colegio. Pero ten claro que los maestros y los especialistas están a tu disposición para ayudar. Tú estate siempre a su lado, apoyándolo y acompañándolo en su camino. Ten paciencia y no desesperes, a los niños hay que comprenderlos.

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