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¿A qué edad deberíamos empezar a enseñarles a nuestros hij@s y alumn@s conceptos financieros? Averígualo con las tres ventanas de aprendizaje financiero.

Diversos autores como Piaget, García-Méndez, Burman, Vigotsky o Mayal, entre otros, han escrito sobre la psicoevolución de los los niñ@s y en todos, el denominador común del que parten es que cada niñ@ es único y evoluciona según los intereses y el entorno en el que se desenvuelve.

Para fomentar la educación financiera desde los hogares y escuelas siguiendo esta línea, y evitar patrones financieros del s.XX, creo que es de vital importancia el estudio del que habla Robert Kiyosaki, experto americano en finanzas. En su libro “Despierta el genio financiero de tus hijos” plasma tres ventanas de aprendizaje para introducir y fomentar la educación financiera. Vamos a verlas.

Primera ventana del aprendizaje financiero (0 – 12 años)

Esta etapa se caracteriza por un ritmo de aprendizaje espectacular. Por desgracia, no existe un sistema que explique a niñ@s de estas edades los beneficios de conocer el significado de conceptos financieros de una forma clara, sencilla y divertida; conceptos con los que van a convivir hasta el final de sus vidas. Por lo tanto, ¿cuándo debemos empezar a transmitir educación financiera a nuestros hij@s y alumn@s? La respuesta es fácil: una vez entiendan la diferencia entre dos monedas o billetes de diferente importe.

Podemos presentarles nuevas ideas y experiencias partiendo de su entorno más cercano en cualquier momento de la vida cotidiana. Por ejemplo:

  • Distinguir lo necesario de lo deseado.
  • Planificar y llevar a cabo el presupuesto familiar semanal.
  • Si adquieren paga semanal, aprender a gestionarla.
  • Explicar cómo funcionan las libretas de ahorro infantiles (liquidación total, ausencia de gastos y comisiones, remuneración baja, etc).
  • Enseñarles a ser consumidores inteligentes.
  • Realizar pequeños estados financieros: ingresos – gastos.

Recordad que si dedicáis tiempo a juegos, diversión, conversaciones y situaciones que unan a la familia, cuando vuestros hij@s y alumn@s entren en la segunda ventana del aprendizaje recibirás grandes recompensas.

Segunda ventana del aprendizaje financiero (12 – 24 años)

Esta etapa que tantos padres temen se caracteriza por un aprendizaje muy rebelde, donde los jóvenes vibran con sus experiencias, pero que en la mayoría de los casos no tienen claro lo que quieren. Es una etapa donde opiniones y estilos de vida de amigos son más importantes que la de los propios padres.

En esta etapa es donde deben encontrar la inspiración y su talento como bien he ratificado tantas veces, dando ejemplo como padres y madres con el tema económico y financiero.

Nuestros hij@s y alumn@s no pueden crecer en un hogar donde no se llegue a final de mes, todo se compre a través de crédito, se tomen decisiones económicas sin meditar, se huya de la legalidad y sobre todo, que les digamos que sigan nuestros pasos porque eso es lo que funcionará.

En esta etapa tienen que aprender a asesorarse a la hora de tomar decisiones, evidenciar que cada uno somos diferentes y que no debemos seguir los caminos que sigue la mayor parte de la sociedad, si no seguir nuestro propio camino. ¿Por qué seguir consejos financieros como toda la manada? Se tiene que trabajar y hablar sobre situaciones económicas familiares y preguntarles su punto de vista, tal y como lo hacía mi padre.

Este es un excelente momento para presentarles el concepto de las consecuencias. Si le decimos a un adolescente “no hagas esto”, lo más probable es que se desencadene la respuesta contraria. Por lo tanto, sería ideal, en vez de decir “NO”, preguntarle sobre cuál cree que serían las consecuencias si hiciera eso.

Algunas de las indicaciones financieras a seguir por los jóvenes en esta etapa podrían ser:

  • Adquirir de forma significativa conceptos como descuento, rebajas, vales, cupones, promociones, etc.
  • Aprender a gestionar sus propios ingresos y gastos en viajes, salidas con amigos, organizaciones de pequeños eventos, etc.
  • Ser conscientes de cuáles son los gastos fijos (móvil, Internet, combustible, seguros, alquiler, etc) y aprender a tener flujo de efectivo para hacer frente a ellos.
  • Adentrarse en el mundo financiero aprovechando la etapa universitaria para obtener becas, matrículas por créditos, financiaciones, cuentas bancarias universitarias, compensación de asignaturas, etc.
  • Empezar con la creación de pequeños activos (alquileres de habitaciones, venta de apuntes, etc).
  • Adquirir la importancia de invertir en su formación, ya que esta sí que va a ser una inversión en su futuro más cercano.

Recordad que una de las mejores maneras para dar valor a la educación de vuestros hij@s y alumn@s, y que ellos adquieran el deseo de aprender durante toda su vida, es creciendo juntos.

Tercera ventana del aprendizaje (24 – 36 años)

En esta etapa se desarrolla el aprendizaje profesional. Lo más probable es que los papeles como padre y madre hayan evolucionado totalmente. Incluso os daréis cuenta que evolucionan según lo que demanda la sociedad en temas que tratasteis con ellos en la primera y en la segunda ventana del aprendizaje.

En esta etapa, sencillamente, vais a observar cómo empiezan a explorar financieramente. Por ejemplo:

  • Seguir en el nido familiar o independizarse.
  • Alquilar o comprar (viviendas, vehículos, cámaras de vídeo, equipos de ocio, etc).
  • Invertir o ahorrar.
  • Ser empleado o ser su propio jefe.
  • Comprar pasivos (adquirir caprichos que saquen dinero del bolsillo) o crear activos (crear sistemas que generen ingresos).

Recordad que la educación es un proceso. Si se ha establecido un vínculo durante las dos etapas anteriores con los hij@s y alumn@s, y se ha invertido tiempo en educación financiera, simplemente quedará recoger los frutos que se sembraron en el pasado.

Una vez tratadas cada una de las ventanas del aprendizaje financiero, no tenemos que olvidar una premisa que tienen cada una de ellas como denominador común: el apoyo familiar mediante consejo y asesoramiento en cada una de las experiencias. Todos valoramos lo gratificante que ha sido para la mayoría de nosotros el haber tenido un buen consejo en situaciones complicadas financieramente hablando, situaciones de la cuales hemos aprendido.

Esto es lo que no se tiene que perder. Debemos estar evolucionando al ritmo de la vida y no estancarnos en patrones y teorías de pasado, así nuestros hij@s y alumn@s siempre podrán obtener un consejo de un padre o madre reciclado.

Y no sólo ellos deben pedir consejo, también lo podemos pedir nosotros. ¡Juguemos a las finanzas con nuestros hij@s y alumn@s!

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