¿Qué pasos y estrategias debemos seguir para aprender a fluir?

Tenemos que transmitir la importancia de concentrarnos en cada una de las actividades que realizamos, tenemos que fluir.

¿Somos conscientes de cada una de las cosas que realizamos día a día? ¿O tan sólo hacemos cosas por el empuje de la sociedad y el ritmo de vida?

Existe un concepto que viene siendo utilizado desde hace años por diferentes culturas y sociedades, el concepto “flow”, que traducido al español significa fluir. Pero, ¿qué es esto de fluir?

Como pilares esenciales de vida, somos conscientes que es imprescindible disfrutar con todas las cosas que realizamos a diario, mientras ponemos nuestro talento al servicio de los demás. Esta filosofía de vida nos permitirá valorar el presente, teniendo en cuenta la importancia de cada una de las experiencias que tenemos día a día y, en consecuencia, adquiriremos la habilidad de rechazar aquellas que no nos aportan nada.

Entonces, ¿por dónde empezamos para enseñar a nuestros [email protected] y [email protected] que fluyan en sus actividades diarias? El primer punto a tener en cuenta es la consciencia y la atención en la actividad que se realiza.

Durante el transcurso de nuestra jornada pasamos por alto la posibilidad de experimentar por no ser conscientes de lo que observamos, oímos, olemos, degustamos y tocamos. Y como ya sabemos, experimentar conlleva a descubrir el talento que hay en tu interior.

Deberíamos educar a nuestros [email protected] y [email protected] a aprender a ser conscientes de lo que están haciendo en cada momento, y a partir de ahí, saber si les gusta o no. No se puede disfrutar de un buen café, si no lo saboreas. No se puede disfrutar de una canción, si la oyes pero no la escuchas. La premisa es muy clara, la atención debe estar totalmente en esa actividad para disfrutar de lo que se está haciendo.

Se debe combinar la acción y la atención hasta el punto de no pensar en otras cosas, estar involucrado totalmente en lo que haces. Como describió un jugador de ajedrez, cuando él jugaba, la concentración era como la respiración: nunca pensaba en ella. El techo podría derrumbarse, y si no le cayera justo encima, no se daría ni cuenta.

Cuando analizas esa sensación es como si la memoria estuviese desconectada. Todo lo que puedes recordar son los últimos treinta segundos y todo lo que se puede pensar hacia el futuro se concentra en los próximos cinco minutos. Se dice que cuando estamos fluyendo se pierde la noción del tiempo. Aunque perder la cuenta del reloj no sea uno de los elementos principales del disfrute, su liberación proporciona un estado completo de inmersión con lo que estamos haciendo.

¿Qué pasos y estrategias debemos seguir para aprender a fluir?

PASO 1. Valorar cada una de las acciones que se realizan, ya sea cuando las hagan los más pequeños o cuando las hagamos nosotros. Debemos encontrar significado a lo que hacemos y eliminar las acciones que realizamos cuando no le encontramos significado. Es decir, ¿cuántas veces comemos sin tener hambre? Sólo porque tenemos impuesta una hora de almuerzo, comida, merienda y cena. ¿Cuántas veces vamos a una cita sin ganas u obligados? Por el simple hecho del que dirán si no vamos. Si no somos sinceros con nosotros mismos y no dominamos el arte de la sinceridad va a ser muy difícil que podamos valorar las cosas que hacemos, y aún más importante “fluir” mientras las hacemos.

PASO 2. Evitar entrar en bucles repetitivos donde no haya significado. Cuando algo se convierte en una rutina en la que ya no encontramos sentido ni disfrute, hay que resetear. Por ejemplo, a mí me encanta el marisco, ¿qué pasaría si durante dos semanas seguidas tan sólo comiera marisco? Acabaría aborreciéndolo. Nunca hagamos cosas por el simple hecho de que antes nos gustaban. Una vez leí una anécdota que ejemplifica esto de una forma muy clara. La región de Shuswap, en la Columbia Británica en Canadá, era considerada por los indios como un lugar rico en pesca y caza y lleno de alimento del subsuelo convirtiéndola en una tierra generosa. Los indios vivieron durante muchos años en esa región, ya que habían adoptado una forma de vida, técnicas para la subsistencia y todo lo necesario para que la estancia fuera permanente en aquel lugar. Pero hubo un día que los sabios de la aldea decidieron que cada 25 o 30 años, la aldea entera cambiaría de lugar dentro de la zona del Shuswap. La población se trasladaría a una zona distinta y así encontrarían nuevos desafíos. Descubrirían nuevos arroyos, nuevos rastros de caza que aprender, nuevas áreas donde abundarían las raíces comestibles, etc. Así la vida recobraría un significado y valdría la pena seguir viviendo. Todos se sentirían más jóvenes y con nuevas motivaciones para progresar, además de que ello permitiría que se recuperaran los recursos agotados en una zona después de tantos años de cosecha y caza.

PASO 3. Fluir a través de los sentimientos.
El flujo de la música. ¡Qué verdadero placer, aprender y potenciar la escucha musical! No es oír lo que mejora la vida, si no escuchar. Oímos música pero rara vez la escuchamos. Centrémonos en la percepción y no solo en la expresión musical. Ramón Gener, conocido divulgador musical y amante de la ópera, además de director-presentador del programa This is Opera! cuenta que en el coche no le gusta poner música, porque está distraído conduciendo y no la puede escuchar como es debido.

El flujo del gusto y del olfato. Prestemos atención a lo que comemos, no lo hagamos por el simple hecho de alimentarnos. Encontrar ese concepto tierno y saludable de cada plato acompañado del olor que produce cada uno de los alimentos. Cuando esto se aprende, comer pasa al plano del disfrute sin olvidar el peligro de las delicias culinarias ya que pueden convertirse en una adicción. No es una casualidad que la gula y la lujuria estuviesen incluidas dentro de los siete pecados capitales.

El flujo del silencio. Lo consideramos importantísimo dentro del flujo de los sentimientos. No hay mejor manera de mostrarlo que con palabras de Jesús Quintero. Un día se quedó casi dos minutos en silencio delante de las cámaras y al día siguiente, al observar los sondeos, se dio cuenta que fueron los minutos de más audiencia. Bromeaba diciendo que lo invitaban a que se callase para siempre. Pero su reflexión no tiene pérdida: “También los silencios tienen sus sonidos, humildes sonidos que se mezclan y se pierden en el rugido de la vida pero que en la quietud de la madrugada cobran todo su protagonismo”.
De igual modo, el silencio tiene muchos significados. El silencio habla por sí solo incluso cuando dos amantes están cada uno al lado del teléfono sin decirse nada, simplemente escuchando la presencia de la otra persona.

PASO 4. Fluir en lo que trabajamos. Aplicado tanto a niños como adultos. Muchos padres saturan a sus hijos con actividades extraescolares por falta de conciliación familiar-laboral, o por el simple hecho de que no invadan su propio tiempo. Comparándonos con los animales, dedicamos gran parte de nuestra existencia a buscar recursos para vivir. Sin embargo, no hay ningún estudio realizado que nos indique cuánto tiempo tiene que trabajar un hombre para satisfacer sus necesidades vitales. Parece que los cazadores-recolectores antiguos, al igual que sus descendientes que viven en desiertos de África y Australia, dedican de tres a cinco horas a lo que nosotros llamaríamos trabajar (buscar alimento, refugio, ropa y herramientas). El resto del día lo dedican a conversar, descansar o bailar. En el extremo opuesto están los trabajadores industriales que desde el s. XIX que dedican entre 40 y 60 horas semanales, 6 días a la semana, a trabajar en fábricas o en puestos de trabajo donde no son felices. Esto les pasa también a los más pequeños, ya que después del colegio van obligados a clases de refuerzo, deportes, lenguas, etc. En esos lugares ellos tampoco son felices. Si todos y cada uno de nosotros disfrutáramos de lo que hacemos profesionalmente, no sólo nos beneficiaríamos, sino que más tarde o más temprano produciríamos con más eficiencia y alcanzaríamos todas las otras metas que ahora no tienen prioridad.

PASO 5. Fluir con el aprendizaje de por vida. ¡Qué bello sería que la sociedad tuviera el poder para estar aprendiendo toda la vida! Pero por desgracia, nuestra sociedad nos incita a acomodarnos. El valor de una escuela no depende de su prestigio o capacidad para enseñar a los estudiantes, sino en qué grado es capaz de transmitir el disfrute de aprender durante toda la vida. Vivimos en una sociedad cambiante que nos obliga a adaptarnos. Debemos partir de sus intereses y motivaciones con el fin de despertar en ellos la curiosidad para resolver sus dudas.

Siguiendo 4 sencillas estrategias para aprender a fluir podemos complementar estos 5 pasos. Por la simple razón, que el fin de encontrar y aprovechar tu talento es para disfrutar y “fluir” con lo que haces.

¡Aprende a fluir!