¿Por qué aprender a dar y recibir amor desde pequeños?

Tres son los pilares fundamentales para conseguir que tu vida se mantenga en sintonía con el amor.

Personalmente me siento un apasionado del amor. ¡Qué maravilloso es amar, sentirse amado y vivir amando! Aunque desafortunadamente, creo que no se transmite o no se conoce el verdadero significado de amor.

No me refiero al amor, como muchos pueden pensar, relacionado con la pareja sentimental. Me refiero al amor como eje de vida, aquel que nos hace actuar teniéndolo siempre presente. ¿Sería posible comer y al mismo tiempo amar lo que comemos?, ¿sería posible trabajar y al mismo tiempo amar el trabajo que desempeñamos?, ¿sería posible leer y al mismo tiempo amar lo que leemos?, ¿sería posible discutir con alguien y amar a esa persona? Claro que sí, dejando nuestro ego a un lado y empezando a ver la parte buena de todas las cosas que realizamos a diario.

¿Y cómo les transmito a mis [email protected] y [email protected] este significado de amar?

Durante mi experiencia, llegué a la conclusión de que existen tres poderes esenciales para transmitir amor. ¿Por qué no hablarles a nuestros [email protected] y [email protected] de estos poderes?

  • El poder de las palabras. Seguro que hemos oído esta afirmación, ya sea utilizándola de manera positiva o de manera negativa. Cree y dite a ti mismo que “puedes” hacer algo y lo conseguirás, o dite a ti mismo que “no puedes”, y así será. Entonces, ¿por qué no utilizamos este poder para enseñar el arte de amar? Porque desgraciadamente pocas veces sabemos utilizar correctamente el poder que tienen las palabras.

En una ocasión, vino un padre a verme al colegio durante la hora de atención a padres porque le preocupa la actitud de su hijo hacia a él. Su hijo no le hacía caso, no era cariñoso y prefería pasar las tardes con su madre o en casa de sus abuelos. De inmediato lo vi claro y le pregunté, ¿cuánto tiempo hace que no llamas a tu hijo por el simple hecho de escucharlo?, ¿cuánto tiempo hace que no lo abrazas, le das un beso y le dices que le quieres? Esto es a lo que me refiero. Empecemos a utilizar las palabras para demostrar amor y a darnos cuenta de una vez que el amor verdadero nunca falla.

  • El poder del contacto. Al igual que las palabras; un simple apretón de manos, un abrazo, una caricia o un beso tienen un poder similar. Pero de lo que hablo exactamente es de acciones que salgan del corazón. Es decir, que estas acciones no sean por obligación, como por ejemplo, las del nieto que le da un beso a su abuela, por orden de su padre, los domingos cuando va a visitarla. Si somos sinceros, a estos niños no les hemos enseñado a mostrar amor mediante el contacto.

¿Y cómo le muestro yo a mis [email protected] y [email protected] qué poder tiene el contacto? Sencillamente, abrázalo, míralo a los ojos cuando le hables y lo escuches, bésalo con pasión y dale la mano con firmeza. En definitiva, aprovecha cada situación en la que puedas tener contacto con tu [email protected] y [email protected] y él aprenderá a amar a través del contacto, tal y como tú le has enseñado.

  • El poder de la demostración. Este poder es el que relaciona los dos anteriores. Si no demostramos a nuestros pequeños lo verdaderamente importante que es el amor, ¿por qué deberían amar ellos? Mostremos que en situaciones diarias catalogadas en nuestra conciencia como “normales”, lo único que tenemos que hacer es dar amor.

Os propongo que un día cualquiera, cuando vuestra pareja os esté haciendo la cena, la abracéis y le deis las gracias delante del resto de la familia. Estas son el tipo de acciones que si realizamos delante de nuestros [email protected] y [email protected] les ayudaremos a ser conscientes de lo bonito que es amar y ser amado. Probemos este tipo de experiencias y comprobaremos lo orgullosos que están de nosotros.

Estos son los tres poderes que tiene el amor: el poder de las palabras, el poder del contacto y el poder de la demostración. Al igual que todo el proceso educativo, conocerlos y adquirirlos conlleva un tiempo y un esfuerzo. ¿Quiere decir que si ya somos adultos ya no podemos aprender a amar? Hay un dicho que se puede aplicar a casi todas las situaciones que se nos presentan a diario: Más vale tarde que nunca. Así que, siempre se está a tiempo de empezar a dar amor, y por tanto, a recibirlo.