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¿Son buenos los deberes para casa?

¿Es bueno que los niños tengan deberes? ¿Tienen la capacidad de concentración durante tantas horas? ¿Es necesario trabajar los contenidos en casa?

Como maestro recién salido de la universidad, alguna vez di repaso a algún niño para sacarme algún dinerito extra. Recuerdo el caso de un niño con el que nos pasábamos la hora de repaso haciendo ejercicios de Matemáticas y aún le quedaba por hacer en casa resúmenes de Ciencias. No entiendo como daba clase su maestro. O no corregía los ejercicios en clase o sólo corregía y no explicaba.

La primera opción no tiene sentido porque si no se corrige lo que hacemos, no aprendemos de nuestros errores y no podemos aprender a evitar cometerlos. La segunda opción, realmente tampoco tiene sentido porque si no se explica lo que se tiene que hacer, tampoco aprendemos a hacerlo correctamente.

Teniendo en cuenta la cantidad de deberes que se puede mandar a los alumnos para hacer en casa, es inadmisible que un niño en edad escolar se pase entre 6 y 8 horas en el colegio y después tenga que hacer tareas, actividades o ejercicios en casa durante 2 horas más, que sumadas a las extraescolares de la tarde, nos plantamos en 8-10 horas de obligado estudio y trabajo. ¿A caso tú como padre trabajas tantas horas en la fábrica? ¿A caso tú como madre te llevas a casa papeles del trabajo todos los días?

Un curso coincidí con una maestra con mayúsculas. No tuve la suerte de poder coincidir con ella todo el curso académico porque se jubiló antes de que acabase pero sí tuve el placer de poder compartir con ella varios meses y aprender esas cosillas que solo se aprenden con la experiencia. Ella me decía que la educación de los niños depende fundamentalmente de tres pilares básicos formando un triángulo que debe estar unido: maestro – alumno – padres. Y si se diera el caso de formar un dúo siempre debe incluir al alumno: maestro – alumno o alumno – padres. Es decir, el alumno nunca se puede quedar fuera: maestro – padres.

¿Son buenos los deberes para casa? No niego que enviar para casa aquellas actividades que no se han acabado en clase o ciertas actividades para repasar es un buen método para enseñarles a los niños el valor de la responsabilidad, la gestión del tiempo y el trabajo en grupo. En la moderación está el punto óptimo. Además, los padres tienen que pasar tiempo con sus hijos haciendo muchísimas más cosas que deberes y más deberes en fin de semana o en periodos vacacionales. Yo nunca pongo un examen en lunes porque no quiero que se pasen el fin de semana estudiando. Esto también lo aprendí de un compañero.

Como maestros no pretendamos que hagan en casa lo que no hacen en el colegio. Con el paso de los cursos me voy dando cuenta de que los niños que no hacen los deberes, no los van a hacer nunca. Es cierto que existen estrategias y herramientas para lograrlo, pero como he dicho antes, los padres se tienen que involucrar. A mí un alumno ha llegado a decirme que no ha hecho los deberes porque su madre le ha dicho que no los haga. Otro que se le ha olvidado, teniéndolo apuntado en la agenda y en el misma libreta. Posiblemente nadie en su casa le ha abierto la mochila. Pasan las generaciones pero las excusas por no hacer los deberes siempre son las mismas.

He llegado a comprender hasta cierto punto a este tipos de padres. O al menos eso pienso, me sirve de píldora tranquilizante. Se trata de familias con 4 o 5 hijos, hermanos mayores que se encargan de los pequeños, niños que se pasan el día en el parque porque en casa molestan, padres que se levantan muy temprano para ir a trabajar, madres que trabajan de noche… No justifico su comportamiento pero sí que hay que mirar más allá del aula.

“No importa si un niño aprende lentamente,

lo importante es animarle a que nunca deje de aprender”

Los deberes no son dos páginas de problemas de Matemáticas. No son una redacción de un folio por delante y por detrás. No son copiar medio tema de Ciencias Naturales. Como padres y madres debemos trabajar, día a día, una serie de deberes. No hace falta papel y lápiz. Lo único necesario son ganas de estar con nuestros hijos y jugar con ellos :

  • Contar lo que ha aprendido en el colegio cuando lo recoges por la tarde.
  • Formar palabras con una letra o a formar oraciones con una palabra.
  • Leer los carteles que te encuentras en la calle.
  • Jugar a juegos de mesa: dominó, parchís, ajedrez…
  • Contar los escalones o los productos de la cesta de la compra.
  • Plantear problemas matemáticos cotidianos.
  • Leer a su lado.
  • No tirar papeles al suelo y a reciclar.
  • Pedir las cosas por favor y dar las gracias.

Por todo esto, considero que los deberes para casa deben ser mínimos: para acabar el trabajo de clase, para repasar, reforzar o adelantar y, sólo cuando sea necesario. Cabe respetar los días no lectivos donde los niños tiene el derecho de jugar y estar disfrutando de sus padres, y al mismo tiempo, sus padres de ellos.

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