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¿Se Trabaja en escuelas y hogares la Educación Financiera?

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Podemos cambiar la línea de actuación para que nuestros hij@s y alumn@s no caigan en los mismos errores que nosotros y sean capaces de ser competentes financieramente.

La primera vez que escuché el concepto“educación financiera”, debido a la composición del mismo, lo encontré espeso como un “puré de patatas”. Un concepto compuesto por dos palabras, educación y financiera.

Tras analizar el concepto para saber realmente lo que significaba, me propuse estudiarlo a conciencia con la lectura de libros y la visualización de vídeos, llegando a la conclusión de que no sólo a mi me costaba encontrar un significado claro y conciso, si no que al preguntar “a pie de calle” que significaba el concepto en sí, la mayoría de las personas no sabían responderme. Lo consideraban un concepto interesante, pero no sabían aplicarle utilidad a la vida real, al igual que me pasaba a mi.

Para diluir este espeso “puré de patatas” diría que la educación financiera significa educarse o aprender para saber manejar, gestionar y administrar todo lo que tenga relación con el dinero. Aunque lo interesante es que, a medida que vas acumulando años, este concepto va adquiriendo mayor significado en tu vida porque muchas de las vivencias que experimentas en el ámbito económico, ya sean buenas o malas, son consecuencia del nivel de educación financiera que uno tiene.

Ahora ataquemos la pregunta que encabeza este artículo, ¿se trabaja educación financiera en las escuelas y los hogares?

Si nos centramos en las escuelas, podríamos afirmar que no, no se trabaja educación financiera como tal. De hecho, en el currículo tan sólo se menciona el tema financiero haciendo referencia a ingresos, gastos y valor de billetes y monedas. Además, los maestros tampoco están formados para educar financieramente a su alumnado. Se puede valorar y destacar la labor de algunos docentes que, sin saber transmitir nociones económicas de manera atractiva, desde su Plan de Acción Tutorial y desde el área de Matemáticas trabajan de forma transversal, no la educación financiera en sí, sino un primer acercamiento acorde a la edad. Se trata de valores relacionados con la economía, como “el valor y gestión del dinero”, “el consumo responsable”, “la importancia del ahorro” o “la conciencia sobre el gasto”. Además, con todo ello, también se pretende concienciar a las familias de la importancia que tiene trabajar desde casa todos estos aspectos.

No obstante, la educación financiera va mucho más allá. No podemos delegar la educación financiera o estas pequeñas aproximaciones a ella, a la buena voluntad de algunos docentes, sino que debería ser un contenido que estuviera reflejado en el currículo, dándole así, la importancia que requiere.

Y en cuanto a los hogares, a las pruebas me remito. ¿Cuántos son los hogares que no llegan a final de mes por problemas económicos? Esta pregunta nos da la respuesta. Actualmente la mayor parte de la sociedad no está educada financieramente. No son conscientes de los beneficios de conocer el significado de conceptos económicos.

Es un gran error guiar a nuestros hij@s y alumn@s por caminos que van directamente hacia el borde del precipicio por culpa de nuestros consejos y experiencias que no se pueden apoyar de éxito financiero alguno.

Y ahora lanzo otra pregunta: ¿Por qué no cambiar y empezar a aprender acerca del dinero en las escuelas o en el hogar? Robert Kiyosaki, autor, conferenciante y empresario, cita en su libro “Despierta el genio financiero de tus hijos” que cuando era niño y les preguntaba a sus maestros por qué no le enseñaban acerca del dinero, nunca recibía respuesta. Al cabo de los años comprendió que había dos razones por las que sus maestros no podían contestarle. La primera, porque ellos mismos no tenían educación financiera y no podían enseñarle nada sobre dinero. Y la segunda, porque como esperaban que el gobierno se hiciera cargo de ellos, no les parecía que aprender sobre dinero fuera importante.

Creo que hoy en día, ya no se tiene la mentalidad que tenían los maestros que tuvo Robert Kiyosaki. Tanto los docentes como las familias tienen nuevas motivaciones y deseos en transmitir conceptos que ayuden a contrarrestar el declive socio-económico. Y no existe otra forma, que no sea educando a nuestros hij@s y alumn@s financieramente. ¿Y sabéis cuándo debemos empezar? Hay un proverbio africano que dice lo siguiente: “el mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento es ahora”. Trabajemos y mostremos el significado de conceptos financieros de utilidad. Nuestros hij@s y alumn@s nos lo agradecerán.