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¿Es coherente tu formación académica?

Durante toda la historia de la humanidad tan sólo destacan dos momentos donde la educación ha sido coherente respecto a quién la impartía: en la antigua Grecia y en el Renacimiento. ¿Por qué?

Había una vez un joven que al terminar sus estudios obligatorios quería estudiar el grado de “Cazador de dragones”. Sus padres lo habían orientado desde su infancia porque en su sociedad esta profesión estaba muy bien considerada. Tras el gran esfuerzo durante esos años entró en la universidad. Como era muy buen estudiante, cursó cada uno de los cuatro cursos sin problemas con alguna matrícula de honor de por medio, siendo el orgullo de la familia.

Pero al terminar el grado, sus padres y maestros lo animaron a realizar la maestría en “Cazador de dragones”. Ya saben lo importante que es tener una maestría, tiene mucho renombre. El estudiante aceptó, por lo que hizo la maestría en cazar dragones por aire, mar, bosques y cuevas. Es decir, se especializó.

Tras ocho años de estudio y esfuerzo, el estudiante terminó su deseada maestría. Pero ahora era el momento de practicar, por lo que se fue durante diez años a cazar dragones. Transcurrido este tiempo sin ningún éxito volvió a casa, y tras hablar con su familia, sólo pudieron aconsejarle que fuera a hablar con su profesor de la universidad.

El estudiante, muy aturdido, le comentó a su maestro que no había tenido resultados a pesar de hacer todo lo que los maestros le habían enseñado, tanto por aire, mar, bosques y cuevas. Pero lo más grave no era que no había cazado ningún dragón, sino que ni siquiera había llegado a ver ninguno. Y fue entonces, cuando el maestro se le acercó al oído y le dijo: “Joven, vete cinco años más a cazar dragones y si no ves ninguno, vuelve a la universidad y haz como yo: enseña el noble arte de cazar dragones”.

Lo que pretende transmitir esta historia es que seamos conscientes de que nuestro sistema educativo no es coherente porque aún se permite que lo impartan educadores, maestros y profesores que no obtienen resultados, como los profesores que impartían las asignaturas de Cazador de dragones.

Repitiendo las primeras líneas, fue en la antigua Grecia y en el Renacimiento los únicos momentos de la historia donde la educación ha sido coherente respecto a quién la impartía, creando la base de un modelo educativo con perspectiva de futuro. ¿Por qué? En primer lugar, porque en estos periodos los alumnos aprendían de maestros coherentes con lo que pensaban y hacían para obtener resultados: pintores, escultores, deportistas, arquitectos, músicos, etc. Y en segundo lugar, porque cuando los alumnos estudiaban, en el mayor número de ocasiones, eran conscientes de que sectores de la sociedad necesitaba de sus servicios. Y esto simplemente tenía un resultado: éxito educativo.