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¿Aprovechas el cambio de roles dentro del aula? Llevando a la práctica el cambio de roles puedes conseguir auténticos logros si conoces bien al grupo o a tus propios hij@s.

Conocer bien al grupo o a tus propios hij@s te facilitará llevar a la práctica el cambio de roles para conseguir auténticos logros. En una ocasión, cuando me incorporé como tutor sustituto en un colegio con el curso empezado, me encontré con un par de alumnos que no hacían nunca los deberes. Hasta que un día, en vez de regañar a uno de ellos, le dije que estaba harto y que no quería poner más de mi parte, que se sentara en mi silla porque él iba a ser el maestro y yo me senté en la suya. Se lo dije muy serio, con tono y expresión de enfado.

Una vez explicados los contenidos del día nos pusimos a trabajar y a realizar algunos ejercicios. Como es habitual, siempre surgen dudas. Se levantó otro alumno y me hizo una pregunta, al que le contesté que yo no era el maestro, el maestro era su compañero que no había hecho los deberes y que le tocaba a él resolver las dudas. El niño se dio por aludido y me miró estupefacto. Su compañero se acercó a él y le preguntó las dos cuestiones que tenía sobre el tema que habíamos trabajado, donde el “maestro-alumno” en cuestión las resolvió a la perfección.

Pero lo mejor vino después. Al terminar la clase, le hice saber que estaba orgulloso de él porque me había ayudado a ser maestro, pero lo que no podía ser era que un maestro no diera ejemplo. No podía venir a clase sin hacer los deberes. Así, que al día siguiente trajo las tareas hechas. Tras el éxito de esta decisión, expliqué a todo el grupo que en algunas sesiones íbamos ha hacer un cambio de roles de maestro-alumno, pero para estar todos preparados, tenían que dar ejemplo como un buen maestro. No sólo con el tema de los deberes, sino también dando ejemplo al resto de sus compañeros mediante buenos hábitos, valores, conductas, relaciones, etc.

Pasaron unas dos semanas, donde la dinámica de la clase era espectacular. Incluso un día vino a verme la madre del niño en cuestión. Me dijo que su hijo estaba muy raro, que solo llegaba a casa quería hacer las tareas del colegio y que se inventaba que había sido en dos ocasiones el maestro de toda la clase. Sonreí y le dije que no se preocupara, que era una motivación por un juego que hacíamos en clase demostrando estar preparados para ayudar al resto de sus compañeros.

Con esta bella historia del cambio de roles, quiero mostrar que el ayudar y aprender de los demás puede aportar importantes beneficios desde edades bien tempranas, ya sea con un simple trabajo colaborativo, con unas rutinas dentro de clase o bien, mediante responsabilidades relevantes dentro del entorno escolar o doméstico.