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Por defecto, la humanidad tiene grandes sueños y grandes ilusiones que por diversas circunstancias no ha podido alcanzar.

El gran impedimento por el que no se logran los sueños y deseos es la falta de poder sobre las emociones de cada uno de nosotros: desilusión, miedo, culpa, tristeza, enfado, etc. Emociones tóxicas que contaminan nuestro ser interior y nos impiden avanzar.

En primer lugar, tenemos que ser conscientes de que las emociones se pueden controlar, es decir, se puede tener el poder sobre ellas y, en consecuencia, transformarlas para permitirnos conocer nuestro interior.

Constantemente sentimos emociones, sentimientos tan difíciles de describir que cada uno de nosotros le damos un significado diferente. Puede que sea cierta la teoría de que las emociones son fruto de un conjunto de pasiones, impresiones, reconcomios, huellas y efectos que se nos han impregnado en nuestra mente tras las diferentes experiencias que vamos viviendo día a día.

Cuando nos emocionamos, dicha emoción puede causar diversas reacciones hacia nuestra persona. Reacciones químicas. Pero lo que está claro es que cada vez que nos emocionamos, recordamos ese momento. Es como si lo guardáramos en el disco duro de nuestro cerebro. Por ello, considero de vital importancia educar a nuestros hij@s y alumn@s emocionalmente.

Llegué a la conclusión de la importancia que tienen las emociones en el desarrollo humano por una experiencia que tuve en una clase de quinto de Primaria cuando una alumna me escribió un poema en tan sólo 5 minutos.

Os voy a mostrar unos momentos en los que seguro os emocionaste y, por tanto, los recordáis.

  • Si eres padres o madre, estoy seguro que recordarás cuando tu hij@ dijo por primera vez “papá” o “mamá”; o el primer día que fue al colegio; o incluso, su primera trastada.
  • Si eres aficionado a la música, estoy seguro que tendrás en la cabeza una lista de tus 10 canciones favoritas, canciones que recuerdas porque en algún momento de tu vida te emocionaron por el momento, el lugar, la compañía, tu estado de ánimo…
  • Si eres futboler@, ¿cuántas veces habrás visto marcar un gol?, ¿miles? Pero seguro que te acordarás de un top 5 de los mejores goles que has visto. Los recuerdas por lo espectacular que fue el gol, por lo que significó marcarlo o por quién lo marcó. Verdaderamente te acuerdas, porque te emocionaste.

Antes de adentrarnos en inteligencias emocionales, lo importante es conocer el propio significado de las diferentes emociones y, en consecuencia, poder equilibrarnos emocionalmente. Una vez tenemos esta premisa clara, es cuando podemos pasar al siguiente nivel emocional. ¿Cómo equilibrarnos emocionalmente? Estoy seguro que cada uno de los humanos podríamos enumerar decenas de emociones. Pero tras un largo periodo de reflexión, llegué a la conclusión que se resumen en diez emociones que deberíamos controlar para vivir en equilibrio, diez pilares fundamentales para alcanzar el equilibrio emocional. No quiero decir que una emoción sea más importante que otra, sino que debemos encontrar el equilibrio entre todas ellas.

Esta teoría sobre el equilibrio emocional que propongo se basa en cinco emociones “positivas” (amor, empatía, placer, curiosidad y alegría) y en otras cinco “negativas” (tristeza, miedo, vergüenza, envidia, enfado) que al mismo tiempo son antagonistas entre ellas. El objetivo a conseguir es saber dominarlas para mantener su equilibrio emocional.

¿Cuál es el significado verdadero de cada una de estas emociones?

  • ¿Qué es el amor?

Poder vivir amado y amando, simplemente aprendiendo a amar. No me refiero “amar” cuando dos personas se desean con el fin de formar una pareja, sino a enamorar a la sociedad mediante tu forma de ser, tus actos, tus iniciativas, tus hazañas…

  • ¿Qué es la empatía?

Desde que los niños tienen noción de ser, una de las cosas más importantes es enseñarles a no juzgar, a no criticar y a ponerse en el lugar de los demás.

  • ¿Qué es el placer?

Una persona puede sentir placer con su trabajo, practicando deporte o leyendo. Cuando estamos a niveles de auténtico placer no pensamos en nada más, sin importarnos el tiempo que dure. Para equilibrar esta emoción lo esencial es no repetir constantemente las cosas que nos producen placer, y así disfrutar de ello durante el mayor tiempo posible.

  • ¿Qué es la curiosidad?

Con Internet tenemos a un solo clic cualquier información que deseemos conocer. Creo que es un buen hábito conocer “el por qué de las cosas” pero en algunas ocasiones tenemos que equilibrar esta emoción para no caer en el error de perder el respeto a las cosas, y sobre todo en casos extremos que rigen la realidad. No seas curioso por probar a volar, no eres un pájaro.

  • ¿Qué es la alegría?

Está en relación con acontecimientos externos que no podemos controlar, aunque sí que podemos saber o elegir lo que nos alegra. Por ejemplo, si mi hija pide una muñeca para su cumpleaños y se la compro, ella estará contenta (situación no controlada por ella) y yo me sentiré alegre por su reacción (situación controlada por mi).

  • ¿Qué es la tristeza?

También es una emoción que está relacionada con factores externos que no podemos controlar, como la muerte de un ser querido. Pero la diferencia con la alegría es que la tristeza se puede combatir. Existe un antídoto para ser equilibrada: buscar cosas que te hagan reír, desahogarte con un amigo, motivarte escuchando música, pedir ayuda a un profesional, etc.

  • ¿Qué es el miedo?

¿Es una emoción positiva, negativa o no existe? Lo que sí es verdad, es que en ocasiones nos emocionamos de tal manera que sentimos una sensación que paralizara lo que íbamos a hacer o que nos bloquea para no hacerlo. Por ello, cambiaría la palabra miedo por respeto. Respeto al fracaso, respeto a hablar en público…

  • ¿Qué es la vergüenza?

Inevitablemente este concepto va relacionado con otros conceptos: inseguridad, timidez y ridículo. Hay cientos de dinámicas de grupos, juegos educativos, cambio de roles, etc. para potenciar a las personas que son inseguras, tímidas o que tienen miedo (o respeto) al ridículo y que a ayudan a superar y equilibrar esa vergüenza.

  • ¿Qué es la envidia?

Es la emoción que más desequilibrada está en nuestra sociedad. Hay envidia por el trabajo que uno tiene o por tener éxito en los negocios. ¿Y sabéis por qué? Porque nos han enseñado a fijarnos más en lo que NO tenemos que a potenciar lo que SI tenemos y, además, nos hace feliz. Si alguna vez sentimos envidia por alguien, que nos sirva de motivación. Si él puede, nosotros también podemos.

  • ¿Qué es el enfado?

Te enfadas con tu vecino porque ha hecho ruido cuando querías hacer la siesta o te enfadas con tu hijo porque ha suspendido dos asignaturas. Aparece el enfado cuando las cosas no salen como nosotros queríamos o esperábamos. ¿Cómo equilibrarlo? Aprendamos y enseñemos a no frustrarse por algo que no salió como esperábamos. Más bien, volver a intentarlo para que el resultado sea el esperado.

Una vez descritas cada una de las diez emociones que son el eje para el equilibrio emocional, llegamos a la conclusión que si somos capaces de relacionarlas, y capaces de buscar en cada momento su emoción antagonista, encontraremos la base para este equilibrio emocional. ¿Cómo? Por ejemplo con actividades para equilibrarnos emocionalmente.

Estoy seguro que esta teoría puede ir más allá. Somos nosotros, los propios maestr@s y familias los que debemos introducirla en las escuelas y en los hogares con toda naturalidad, con el fin de crear situaciones vivenciales donde de forma conjunta con nuestros hij@s y alumn@s desarrollemos el equilibrio emocional.

 

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